Información general de La Palma

La Palma

En la esquina noroccidental de Canarias ubicamos una isla pequeña, de poco más de 700 kilómetros cuadrados, en la que confluyen ecos de Europa, África y América. Declarada Reserva Mundial de la Biosfera, su territorio es un llamativo enjambre de barrancos, cordilleras y bosques, con verdores muy poco corrientes en el resto del archipiélago. Con más de 2.400 metros de altura máxima comprimidos en apenas 25 kilómetros de anchura, sus desniveles y la influencia de los vientos alisios crean interesantes contrastes de temperatura y vegetación, lo que da lugar a una fascinante diversidad paisajística.

En norte de la isla domina el monteverde y los bosques de laurisilva. Se trata de un ecosistema de antigüedad milenaria, formado por altos árboles de hoja perenne a cuya sombra crecen lianas y helechos gigantes. En las antípodas se encuentra el sobrecogedor entorno volcánico meridional, que ha sufrido seis erupciones en los últimos 500 años. La herencia de esos episodios son pequeñas dunas basálticas, campos de lava y singulares formaciones geológicas, que engrosan el catálogo de recursos de interés para el audiovisual. Enormes acantilados costeros que abrazan bellísimas playas de arena negra, extensas terrazas cultivadas de plátanos y un muy relevante observatorio astronómico (que acoge al GTC, el mayor telescopio del mundo) redondean este apresurado repaso a los escenarios palmeros.

En cuanto a su sustrato cultural, destacamos tres herencias fundamentales. Una primigenia, correspondiente a los pueblos bereberes norteafricanos que fueron sus primeros pobladores. Otra generada por el aluvión colonial posterior a la conquista castellana (finales del siglo XV), que protagonizaron también andaluces, vascos, portugueses, flamencos, italianos o irlandeses. Y una tercera relacionada con los vínculos que la emigración transatlántica creó con Venezuela y Cuba.